Después de la seriedad de las entrevistas viene bien un poco de pachanga, tengan en cuenta que a la montaña hay que ir a DISFRUTAR, divertirse, como chicos, y qué?. Enorme actuación de los alpinistas italianos Pasqualone Enola e Totonno Epomigliano.
Además de la pachanga hay un paneo cortito pero lindo de la pared oeste desde Plaza de Mulas.
miércoles, 17 de junio de 2009
domingo, 14 de junio de 2009
Entrevista a Mari Abrego 4 (saber bajarse a tiempo)
Hasta acá la entrevista a Mari Abrego, espero que les haya interesado.
sábado, 13 de junio de 2009
jueves, 11 de junio de 2009
miércoles, 10 de junio de 2009
Entrevista a Mari Abrego 1 (Himalaya - Aconcagua)
También en 1989 nos encontramos en Plaza de Mulas con Mari Abrego y Josema Casimiro, dos escaladores navarros muy fuertes y con mucha onda y paciencia, que nos soportaron un largo rato mientras les hacíamos mil preguntas de aprendices.
Abrego y Casimiro fueron, en 1986, los primeros españoles en escalar el K2, segunda montaña del mundo y, para muchos, la primera en dificultad. Abrego tiene 5 ochomiles en su haber, además del Mackinley en Alaska y más de 20 veces el Aconcagua por diferentes vías.
De la charla filmada voy a empezar a subir fragmentos en los Abrego que opina sobre temas que me parecen muy importantes para todos los interesados en el montañismo de altura.
Abrego y Casimiro fueron, en 1986, los primeros españoles en escalar el K2, segunda montaña del mundo y, para muchos, la primera en dificultad. Abrego tiene 5 ochomiles en su haber, además del Mackinley en Alaska y más de 20 veces el Aconcagua por diferentes vías.
De la charla filmada voy a empezar a subir fragmentos en los Abrego que opina sobre temas que me parecen muy importantes para todos los interesados en el montañismo de altura.
martes, 9 de junio de 2009
lunes, 8 de junio de 2009
Vernon Tejas 1
En Aconcagua podés encontrarte con personajes como Vernon. En el video nos cuenta que el año anterior había subido a la cumbre con su bicicleta y había bajado pedalendo hasta Plaza de Mulas, también nos habló de su proyecto de subir el Ojos del Salado y, unos meses después, el Everest.Vernon no subió al Everest en esa expedición, pero lo hizo en 1992, en 2002 y en 2003. Fue también el hombre más joven en hacer las 7 cumbres (las más altas de cada continente) y también el primero en subir en solitario el Monte Vinson en la Antártida. Actualmente es uno de los guías más reconocidos del mundo.
Glaciar
Un paseo cerca de Plaza de Mulas. Gabriel Piotto con campera roja y gris, Eduardo Sproviero con campera azul, Federico Mucci Filmando.
sábado, 6 de junio de 2009
No había puentes
Todo era más rústico, más natural. Es cierto que había mugre, pero todo lo que había en 1989 era reversible facilmente, se podía sacar en un minuto, como el cañito que habían puesto entre dos piedras para cruzar el rio.
Ahora hay puentes.
Ahora hay puentes.
jueves, 4 de junio de 2009
Berlín de bajada
Con la ayuda de mi hijo estoy cortando algunos pedazos del video que muy rudimentariamente filmamos en el 89 con una videocámara que llevó Federico Mucci. Lamentablemente la filmadora quedó con él en Berlín (5800 m) y no hay filmación de la cumbre, solo fotos, pero el día 16 (el 15 me quedé esperando que Federico y Gabriel hicieran un intento) antes de bajar tomé algunas imágenes bastante lindas de y desde Berlín.
miércoles, 3 de junio de 2009
¿Por qué subir?

Esa era la pregunta más repetida, por gente de montaña y por otros, parientes, amigos y conocidos. Los que no hacen montaña no pueden entender por qué alguien puede querer subir; y su interrogante abarca a todas las montañas. Algunos colegas no entendían (ni entienden) por qué ir a un lugar lleno de gente y bastante poco atractivo (cuestión muy opinable por supuesto). Creo que puede haber muchas respuestas, en estos casos sí que todas las opiniones son respetables ya que se trata de experiencias personales e intransferibles, yo mismo no se qué atracción tiene el Aconcagua para mi, pero siempre quiero volver.
Mi historia con esta montaña empezó justamente el 3 de enero de 1989 cuando salimos en la famosa camioneta amarilla de Glauco, repleta como siempre. Viajábamos en la caja con Piotto, Federico Mucci y Marcela Römer; Glauco, el perro Noguera y Alvaro en la cabina. Glauco y el perro iban para otra quebrada y nosotros al Aconcagua. En ese tiempo se podía entrar bastante a la quebrada de Horcones en vehículo y Glauco nos dejó a un ratito del puente de hielo, que alcanzamos a cruzar de ida porque en pocos días se derrumbó para siempre.
Hay muchas anécdotas de ese viaje pero me parece mejor compartirlas en un asado, vuelvo al tema inicial. ¿Por qué el Aconcagua? Porque es el más alto, en principio eso que no es poco, ¿quién se anima a negar que es un atractivo enorme?, es la montaña más alta fuera de Asia, es casi un 7000. Aquí tenemos un punto para discutir, hay cierta falsa conciencia o cierta idea que hoy se llamaría “políticamente correcta” que parece impedir reconocer que uno quiere llegar al punto más alto, que uno quiere competir, aunque sea contra uno mismo, como es en este caso, pero parece que no hay que decirlo.
El motivo inicial, confieso entonces, fue simplemente ese, subir la montaña más alta que mi presupuesto sudaca me permitía. Y la subí, y patié acarreos, y respiré el aire cada vez más ligero, y pasé una noche solo a 5800mts por primera vez, sentado en uno de los refugios de madera derritiendo nieve y tomando te. Caminé solo hasta los 6959m que medía, ese 14 de enero a las 18 hs. Después unos tipos de la Universidad de Milán con gps y que se yo cuantas cosas más dictaminaron que medía 6962, así que por pocos días subí 3 metros menos. Vi todo, absolutamente todo por debajo y experimenté la rarísima sensación de sentirme tremendamente grande e insignificantemente pequeño al mismo tiempo, sin que me parecieran sensaciones contradictorias.
Conocí también la imbecilidad y la miseria de la gente en la cumbre. Cuando empezaba a bajar me crucé, a pocos metros de la cumbre, con un cordobés muy joven que me preguntó si había alguien arriba, jadeaba como enfermo y cuando le dije que ya no quedaba nadie me suplicó que lo espere, que estaba sólo, que se sentía mal y que no quería bajar sólo. Me pareció que el tipo estaba mal de verdad, era tarde y yo me sentía bien, le dije que sí y me senté 20 minutos más, a casi 7000 metros a esperar a un desconocido. Cuando aparece el tipo me dice, “listo” y empieza a bajar corriendo, a mil por la canaleta. Lo perdí de vista, por suerte para él lo perdí de vista para siempre, bajé sólo como había subido y llegué de noche y solo a Berlín por esperar a un tipo que supuestamente estaba en problemas.
Cuando descubrí que a pesar de todo haría cien veces lo mismo me sentí muy pero muy bien y pensé que eso es el GRAM. Me di cuenta entonces de otra razón para subir a más de 6000 metros, encontré que arriba de los 6000 estás expuesto igual que en una pared vertical sin encordarte, pero el ritmo es otro, la misma exposición pero en un tiempo mucho más dilatado, en un tiempo en el que pasás horas dando pasos cortos y escuchando trabajar a todo tu aparato respiratorio, en un tiempo dilatado en donde te podés cuestionar mil veces qué carajo hacés ahí y sin embargo seguir.
En un tiempo y en un lugar tan expuesto que te puede salir lo mejor o lo peor de vos, donde podés descubrir, con poco margen de error, que clase de gente sos. Si superás esa prueba seguro que vas a querer volver mil veces a subir por encima de los 6000 metros, a mi me pasó, y me sigue pasando, viejo, pelado y panzón sigo soñando con subir el Aconcagua por Polacos, ¿por qué no?
(Este texto lo escribí para la página web del GRAM hace como 10 años, no recuerdo exactamente. Recomiendo la página, está muy interesante, http://www.gram.com.ar/ )
Mi historia con esta montaña empezó justamente el 3 de enero de 1989 cuando salimos en la famosa camioneta amarilla de Glauco, repleta como siempre. Viajábamos en la caja con Piotto, Federico Mucci y Marcela Römer; Glauco, el perro Noguera y Alvaro en la cabina. Glauco y el perro iban para otra quebrada y nosotros al Aconcagua. En ese tiempo se podía entrar bastante a la quebrada de Horcones en vehículo y Glauco nos dejó a un ratito del puente de hielo, que alcanzamos a cruzar de ida porque en pocos días se derrumbó para siempre.
Hay muchas anécdotas de ese viaje pero me parece mejor compartirlas en un asado, vuelvo al tema inicial. ¿Por qué el Aconcagua? Porque es el más alto, en principio eso que no es poco, ¿quién se anima a negar que es un atractivo enorme?, es la montaña más alta fuera de Asia, es casi un 7000. Aquí tenemos un punto para discutir, hay cierta falsa conciencia o cierta idea que hoy se llamaría “políticamente correcta” que parece impedir reconocer que uno quiere llegar al punto más alto, que uno quiere competir, aunque sea contra uno mismo, como es en este caso, pero parece que no hay que decirlo.
El motivo inicial, confieso entonces, fue simplemente ese, subir la montaña más alta que mi presupuesto sudaca me permitía. Y la subí, y patié acarreos, y respiré el aire cada vez más ligero, y pasé una noche solo a 5800mts por primera vez, sentado en uno de los refugios de madera derritiendo nieve y tomando te. Caminé solo hasta los 6959m que medía, ese 14 de enero a las 18 hs. Después unos tipos de la Universidad de Milán con gps y que se yo cuantas cosas más dictaminaron que medía 6962, así que por pocos días subí 3 metros menos. Vi todo, absolutamente todo por debajo y experimenté la rarísima sensación de sentirme tremendamente grande e insignificantemente pequeño al mismo tiempo, sin que me parecieran sensaciones contradictorias.
Conocí también la imbecilidad y la miseria de la gente en la cumbre. Cuando empezaba a bajar me crucé, a pocos metros de la cumbre, con un cordobés muy joven que me preguntó si había alguien arriba, jadeaba como enfermo y cuando le dije que ya no quedaba nadie me suplicó que lo espere, que estaba sólo, que se sentía mal y que no quería bajar sólo. Me pareció que el tipo estaba mal de verdad, era tarde y yo me sentía bien, le dije que sí y me senté 20 minutos más, a casi 7000 metros a esperar a un desconocido. Cuando aparece el tipo me dice, “listo” y empieza a bajar corriendo, a mil por la canaleta. Lo perdí de vista, por suerte para él lo perdí de vista para siempre, bajé sólo como había subido y llegué de noche y solo a Berlín por esperar a un tipo que supuestamente estaba en problemas.
Cuando descubrí que a pesar de todo haría cien veces lo mismo me sentí muy pero muy bien y pensé que eso es el GRAM. Me di cuenta entonces de otra razón para subir a más de 6000 metros, encontré que arriba de los 6000 estás expuesto igual que en una pared vertical sin encordarte, pero el ritmo es otro, la misma exposición pero en un tiempo mucho más dilatado, en un tiempo en el que pasás horas dando pasos cortos y escuchando trabajar a todo tu aparato respiratorio, en un tiempo dilatado en donde te podés cuestionar mil veces qué carajo hacés ahí y sin embargo seguir.
En un tiempo y en un lugar tan expuesto que te puede salir lo mejor o lo peor de vos, donde podés descubrir, con poco margen de error, que clase de gente sos. Si superás esa prueba seguro que vas a querer volver mil veces a subir por encima de los 6000 metros, a mi me pasó, y me sigue pasando, viejo, pelado y panzón sigo soñando con subir el Aconcagua por Polacos, ¿por qué no?
(Este texto lo escribí para la página web del GRAM hace como 10 años, no recuerdo exactamente. Recomiendo la página, está muy interesante, http://www.gram.com.ar/ )
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